
Que voy a querer, a querer y amaros, siempre…
con sabor y sin sabor.
Con ese, sabor, que tengo en la punta de mi lengua y sin querer te nombra.(Dios)
Y el por vernir así mismo lo adivino, aunque no sepa quien soy ni quién eres.
Ellos que ya la perdieron, memoria no tienen… y aún sin recuerdo, en el corazón guardan el amor presente (como siempre).
Aunque no lo sepan decir con la boca y te lo cuente , ora triste, ora alegre, la mirada
¡ay mírame tú, como yo los miraba!
(te echo de menos)
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Y nosotros ¡porqué no! también podemos… Perder, perdernos en el olvido mismo, en lo que llamamos propio. Ya, sin memoria, olvidarnos.
Pero solo eso. Eso, solamente, puede perderse. Así que digo… que teniendo el sabor en la punta de la lengua:
Digo que voy a quererte siempre ¡Olvídalo si quieres!
¡Ay, olvidar...! Olvidar, ¡bueno! pero sin dejar, vida, de querernos.
Como ya os quería antes de cada llegada, antes de que mis regueras con amor llenaran las vuestras, que eran y no eran, mías, que no sé a qué saben (atí amí ados)
El sabor a dos siempre sabe mejor...
ResponderEliminarBello, el poema, y cantado así gusta mucho.
Un gran abrazo
Gracias por el comentario, Duarte.
ResponderEliminarUn abrazo;)